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Perros de paja. 49

El acento de nuestra perspectiva determina el contenido que acumulamos. Lo volcamos sin descanso desde el exterior en espacios interiores que no hemos terminado de comprender. La voz que escuchamos nos parece de otro mundo, pero nos engaña el velo de la oscuridad que construye nuestra permanente generación de ideas. Ese acento derivado, una y otra vez, al abismo de las profundidades insondables, el espacio de lo que realmente nos conecta con el cielo y nos arranca del suelo, es la clave misteriosa que por si misma se desvela. Es la llave que nos abre la puerta al infinito cuando dejamos de admirar la cerradura. Por eso aferrarse al detalle es una forma estúpida de evitar la expansión natural a la que nos invita la semilla real del saber, esa que intuimos pero que apenas podemos sujetar desde la rutina sumatoria de síes y noes. Su naturaleza es el flujo no la quietud, su interés para nosotros trasciende la conciencia simple de lo que somos, se aleja de nosotros para enseñarnos...

Espejismo vacío de lo aparente. 48

Vivimos en un entorno simulado. Nuestra mente orquesta colores, sonidos, olores y recuerdos aderezados con mil detalles del momento. Después compone una visión sensacional de lo que es, de lo que fue (modificado de nuevo) y de lo que será con todo el lugar a las dudas. Esta construcción permanente nos ilumina una esperanza tan vacía como el principio existencial. No da respuesta, no las contiene, tan solo elucubra conjeturas en las que mejor no enmarañarse. Es el destino el que nos va abriendo las puertas tras cada tropiezo del que no podemos estar seguros de ser los responsables. El alma no se escribe, no se describe, no sabemos si es o si no es. En esa duda navega la opinión del que habla de todo sin saber verdaderamente de nada. Sin conocer el principio de la línea es imposible deducir la causa de todos estos efectos que experimentamos dudando. El vacío es la realidad, el lleno también. Establecer es congelar, determinar es fijar irrealidades que traspasan universos de l...

Vaciar el Yin y llenar el Yang. 47

Un orden universal aparentemente alterado es el resultado de encumbrar a la inteligencia por encima de la intuición. Los sabios de antaño promovían este pensamiento ofreciendo fórmulas impensables en nuestro tiempo. No usar la inteligencia parece una metáfora imposible de descifrar desde la atalaya de la sociedad del conocimiento, parece imposible de admitir. Sin embargo, los maestros hablaban desde profundidades a las que la mayoría de las personas actuales no nos hemos asomado. Son espacios del entendimiento en el que se parte de una serie de bases predefinidas que simplemente hemos descartado centrándonos en el humo de la hoguera. Lo simple frente al mensaje es descartar su complejidad. Lo inteligible es solo la superficie de una idea que puede tener múltiples estratos; formas mentales que nos lleven a afirmar precisamente lo contrario de lo que aparentan las palabras que pretenden definir la idea. Quizá por eso, el gobierno del sabio que invita a que la gente no tenga con...

Un leve nudo en mitad del flujo. 46

La función desapegada que nos exigen los momentos que intercambiamos ameriza a diario en un mar tumultuoso. Un océano de incertidumbres que hacen zozobrar la nave de nuestra vida y dificultan su estable posicionamiento. Es tan complejo saltar como caer, tan difícil aceptar el impacto exigido del suelo como la sensación de flotar en un aire que le robamos al cielo por momentos. No podemos tomar partido sabiendo que lo bello y lo feo son relativos. Todo obedece a leyes de orden mayor. Si insistimos en la luz, la oscuridad nos envuelve con más fuerza si cabe. De puertas para afuera no merece la pena intentar nada que vaya más allá de la mirada, nuestra mirada llena de amor y compasión. Es imposible sustraerse de esta norma y excesivamente familiar implicarse en aquello a lo que el libro nos invita a separarnos. Sin embargo, sabemos de sobra su certeza y caminamos por los bordes de este intento permanente de no ser, de no actuar, de no intervenir. Sólo dominamos el decidir, nad...

Misterio de los misterios. 45

La diferencia entre lleno y vacío va mucho más allá de la apariencia, se aleja de cualquier reducción a la que nuestra mente nos invite. Esta voluntad de ajustar los significados para que lo enorme quepa en lo minúsculo es tendencia natural de lo limitado. Lo hacemos porque sólo así podemos atisbar algunos de los matices del aroma absoluto. Llenar y vaciar un vacío que parece estar lleno, un juego de palabras y un sin sentido a la lógica que gobierna nuestros actos. Es el principio inmanente de todo el que debemos aceptar como inalcanzable. Percibir un poco no es mucho, pero compensa el vacío total al que nos termina llevando cualquier encadenamiento racional. Lo intentamos solventar imaginando realidades irreales porque esa es la naturaleza de nuestro pensamiento, poner imaginado lo que creemos que falta. Pero falta tanto que poner que tan solo fragmentamos ligeramente la razón. Lo hacemos para que la luz que se filtra desde el infinito ilumine sin sentido todo lo que hace...

La mitad izquierda de la tablilla. 44

A veces el texto que nos propone el maestro es tan complejo, tan oscuro, que no acierto a comprender si su intención es forzar la llama que se apaga, o simplemente invitarnos a ver el abismo de la locura que entraña el intelecto. Intentamos comprenderlo todo con la parte más superficial que nos compone. Algo así como si la espuma del mar, tras el estallido de la ola, pretendiese ser reflejo de su magna profundidad. Este estrato externo, el que nos hace ver y sentir el resto de percepciones con sus destellos, es nuestra esperanza y a la vez nuestra amargura. Tan solo en el presente profundo podemos sobrevivir al anhelo de un pasado cargado de culpas, rencores, dudas y errores. Tan solo en este inmediato presente evitamos ser arrastrados por un futuro lleno de expectativas, proyectos y locuras que, en definitiva, no son más que destellos inexistentes de realidades imaginadas. Es este el instante donde nada de esta irrealidad puede sobrevivir y descargar sobre nosotros la semi...

La fuerza del fluir. 43

Explotamos convencidos de nuestro éxito venidero. Pensamos que un mero amasijo de fibras musculares puede más que una tormenta del desierto. Estamos tan acostumbrados a imaginar a seres todopoderosos que olvidamos nuestra minúscula insignificancia en el engranaje infinito que mueve el universo. Si bien este olvido se torna imprescindible precisamente por la conciencia clara de esta diferencia de magnitudes, ¿cómo soportar el peso de una claridad tan grande? Somos pequeños pero grandes nuestras aspiraciones que no cumplen los mínimos de adaptación. No podemos contener en nosotros el universo porque no hay continente ni contenido que crear o percibir, solo magma infinito. Ese magma fluye como el agua, tiene propiedades líquidas en la interacción permanente de todas sus partículas. Cuando algo se mueve todo se mueve. Cuando aumenta la temperatura ocurren ciertas cosas, cuando disminuye ocurren otras. Todo el juego del flujo depende de la temperatura y esta, aunque podamos darle ...