Ir al contenido principal

Algunos hombres no tan buenos

En nuestras profundas reflexiones sabemos  que queremos ser mejores que alguien o que algo. Sentimos esa pulsión sin llegar a distinguir con claridad cuál es el objeto de nuestra  premura por transformarnos en direcciones diferentes a aquellas en las que nos encontramos.

El actor es, sin duda, nuestra propia naturaleza que empuja hacia arriba por más que la lastremos entre cosas, sueños e irrealidades. El alma que sucumbe a la opresión de lo cómodo no es otra que la misma que produce la queja sobre la monotonía de la que pretende alejarse. Todo es cambio y el Tao integra este pensamiento, este discernimiento, esta ilusión en un flujo interminable de alternancias entre lo evidente y lo oculto.

Queremos desentrañar los misterios que corresponden a entidades superiores a nosotros mismos, quizá porque una parte de esa entidad milagrosa que llamamos Tao nos contiene y es parte de nosotros al mismo tiempo. No podemos desembarazarnos de esa intención porque forma parte intrínseca de este Tao innombrable que no dejamos de mencionar. Es esta intención de descubrir, de despertar, de conocer, la que encierra en sí misma la propia naturaleza oculta de un infinito que quiere conocerse desde el reflejo que nuestras consciencias unificadas le regalan. Por eso es necesaria la luz, la claridad de pensar y actuar, la necesaria luminosidad que engendra un corazón que acepta todo sin juicios pero apartando y acercando aquello que su naturaleza primordial le dicta. Es así porque esa naturaleza es en esencia un segmento de una vía inexplicable regalándose a sí misma la experiencia individual  fragmentada.


Desde esta perspectiva, ¿cómo desechar a los hombres por malos o por buenos? ¿Cómo localizar las oscuridades que ellos mismos están intentando, conscientes o inconscientes, atravesar en su camino natural hacia la luz? El Tao es hogar de todos los seres y foco iluminado que seguir cuando se decide finalmente si ponemos o quitamos; quizá este es el gran dilema que debemos resolver y cuya respuesta está acuñada de antemano en el sentido permanente que guía nuestra evolución latido a latido, sueño a sueño, vida tras vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Comenzamos en octubre 2013

Comenzamos en octubre el Club de Lectura Kan Li. La actividad del club estará centrada en los textos sobre artes marciales y todos los aspectos relacionados con ellas. Hemos abierto un apartado en este blog en el que se detallan las características generales del proyecto, nuestras motivaciones para ponerlo en marcha y su estructura general y de funcionamiento inicial. Todos los meses nos reuniremos para conversar e intercambiar impresiones sobre una lectura predefinida. El club está abierto a todos los alumnos de nuestra escuela que quieran participar. Para esta primera ocasión hemos elegido un texto de gran calado filosófico. Es de gran interés para cualquier practicante de artes marciales y no está exento de lectura complementaria, lo cual siempre es un aliciente para utilizarlo como ventana hacia otros universos escritos. El libro se titula en castellano «Zen en el arte del tiro con arco» y fue publicado por primera vez en el año 1953. Es un libro de experiencias y pensam...

Retornar (al principio)

The return of the beautiful gardener - Max Ernst Decía Gaudí que la originalidad consiste en el retorno al origen; así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones. El aforismo sobre el que hemos trabajado en esta última cita de nuestro club de lectura sobre el Dao De Jing nos habla de este movimiento, de este retroceso de retorno al principio que nos plantea, siempre indiscutible, el movimiento del Tao. Complicado es aceptar en estos días que una propuesta nos invite a retroceder, pero cómo no hacerlo si nos encontramos al borde de un abismo merecido. La reflexión, lejos de ser el arma de la que se vale el Zhi Ren (hombre perfecto) para afrontar la escala de su propio desconocimiento, se aparca a la vera de un futuro posible para adentrarse en un presente en el que el pasado solo ha dejado meras cicatrices físicas. El camino es de vuelta al origen inexistente que nos entregó una luz inesperada. Ese no ser del que vinimos, encarnado en el s...

Charlas del Dao De Jing. Uno, dos y tres, dudamos.

«Abandonamos la plenitud que nos configura con la esperanza de poder experimentar algo nuevo, puesto que, al hallarnos completos, al serlo todo, experimentamos inmediatamente cuanto existe, cuanto es, todo salvo la duda, que el absoluto se encarga de excluir». El diario Estanislav Lem La duda aparece en nuestro escenario personal como un fragmento dado que nos garantiza el paso de fase. De alguna forma se torna pasaporte entre nuestras áreas evolutivas, documentos que permiten, una vez cerrado el circulo completo de lo que debía acontecer, asomarnos a un nuevo territorio por explorar, un territorio lleno de peligros, de alegrías, de sorpresas y de todo aquello que configura un nuevo nivel de experiencia que será la antesala de otro nuevo fractal evolutivo posterior de nuestra conciencia. Esta capacidad para dudar establece un modelo de fractura permanente que puede hacer que nuestra estructura básica, sin haber completado el segmento de su evolución correspondiente, se d...