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Segunda cita. Buscando el sentido del Profeta.



La próxima cita del club de lectura será el próximo día 29 de noviembre. Para esa ocasión, el texto que decidimos en la anterior convocatoria es uno de los textos más importantes del escritor libanes Yibrán Jalil Yibrán: El Profeta (1923). 
 Breve, concreto y repleto de aforismos tan vigentes hoy como en la época en la que el autor lo escribió, es un viaje dialogado sobre los pormenores de la existencia humana.  Se le considera una de las biblias de la contracultura de los años 60. Una serie de recetas sobre la vida como eje y sobre los radios de la interacción que condicionan nuestra evolución espiritual. El amor, los niños, el dolor, la oración, la belleza o la muerte, entre otras, son algunas de las cuestiones que este particular profeta se afana en solventar por medio de paradigmas cerrados en base a la naturaleza fundamental de un espíritu revelado.
Conformado por 26 poemas en prosa pronunciados como  sermón de un  sabio llamado Almustafá el cual, después de 12 años en el exilio en una isla, se encuentra a punto de partir hacia su tierra natal. En el momento de su partida, los habitantes de la isla le piden que comparta su sabiduría sobre los grandes temas de la vida como la familia, el amor o la muerte; el libro relata este último diálogo con los habitantes antes de partir.

De Yibrán se ha escrito hasta la saciedad. Sus diferentes textos (El Vagabundo, El Loco, La Procesión, o El Jardín del Profeta, entre otros) aparecen como un manantial de imágenes que fluyen como el viento de un espíritu de fuego que propaga ideas de una gran potencia transformadora. «Cuando se lo lee, uno sabe que ha dejado de ser quien era» nos dice su traductor al inglés, Bahadur Mutasin.
La lectura recomendada es corta pero intensa, de tan breve intensidad que podremos, seguro, abordar algunos textos complementarios de este poeta para enriquecer nuestra cita. En esa línea, proponemos algunas referencias complementarias para aquellos a los que el cielo les confiera ese valor últimamente tan escaso: el tiempo.

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